Cuarto día: 26 de septiembre de 2019

Hoy no hubo primera y segunda parte de la mañana: hoy excursión matutina al boyeral, donde los bojs, las hayas, los abedules… nos acompañaron a lo largo del camino; formaban una especie de bosque animado. Increíble el “haya milenaria”. Brujas y brujos han realizado aquí sus aquelarres: ¡uy, qué miedo! El sol y el cielo azul, despejado de nubes, nos permitió llegar a ver Panticosa: ¡qué alto y qué lejos!

Y por la tarde… ¡Ay, qué tarde…! El juicio a Orosia. ¿Que quién era Orosia? Se dice, se comenta, se insinúa… que Orosia era una “posible” bruja que, por la noches de luna llena, iba al hayedo del monte Betato, con su gato negro y su macho cabrío, para hacer conjuros…

En un gracioso juego de rol en el que estaban la inquisición, obispos, curas, guardia civil… unas casas de Búbal estaban a favor de Orosia y otras, en contra de ella, tildándola de bruja, sin ningún tapujo ni miramiento. Argumentos a favor y en contra se esgrimieron a lo largo de toda la representación teatral. No importaba el resultado. Lo importante el proceso.

La noche terminó con caza de cholas, tenis, zapatillas y demás artículos de pie, aderezada con sustos por las calles de Búbal. ¿Se imaginan quiénes eran los encargados de dar los sustos? Pues eso.

Categories: El diario

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