¿Dónde vamos?

Búbal es uno de los muchos pueblos aragoneses abandonados por la construcción de un pantano. En este caso, el pueblo fue expropiado, en su día, por la Confederación Hidrográfica del Ebro para construir el embalse de Búbal. El pantano inundó gran parte de la localidad y la mayor parte de las casas fueron finalmente demolidas. Los vecinos se vieron obligados a dejar atrás sus casas y abandonar su pueblo, ya que el agua inundó sus tierras, su principal medio de vida.

Sin embargo, la parte alta del pueblo, inicialmente abandonada y expropiada a pesar de no verse afectada por el embalse, pasó a formar parte en 1984 del Programa de Recuperación de Pueblos Abandonados en el que participan el Gobierno de Aragón, el Ministerio de Educación y Ciencia, el Ministerio de Medio Ambiente y el Ministerio de Vivienda.

Han sido décadas de trabajo que han permitido rehabilitar la mayor parte del pueblo, incluida su iglesia parroquial de San Martín, que data del siglo XVIII.

En 2010, el Ministerio de Educación cedió su titularidad al Gobierno regional, a consecuencia del Real Decreto 243/2010, por el que el Estado cedió a la Comunidad determinados bienes con objeto de compensar los detrimentos patrimoniales que para Aragón ha supuesto la modificación normativa de ciertos tributos. El pueblo de Búbal pasa a manos de la Comunidad.

En estos momentos, Búbal es un enclave educativo en el que se desarrolla el Programa de Recuperación y Utilización Educativa de Pueblos Abandonados. El objetivo es continuar con la recuperación del pueblo pero también se busca un acercamiento de los jóvenes a la forma de vida de un pueblo, conocer cómo era la vida en este pequeño rincón el valle de Tena.

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