Segundo día: 24 de septiembre de 2019

Seguimos en los tajos. Un grupo hemos estado trabajando en el campo -¡quién nos lo iba a decir!-: hemos cogido papas, recogiendo fresas y diversas plantas; otro grupo hemos estado en la carpintería, arreglando ventanas que estaban en malas condiciones: las hemos lijado, las hemos encolado, las hemos barnizado…). Otro grupo hemos estado en las piscinas naturales -¡que sí, que hay piscinas naturales!-: hay una pequeña cascada que pasa por Búbal que forma unos bonitos remansos de agua, formados por rocas…, y ahí hemos estado, al tajo.

Hoy conocimos a varios habitantes de Búbal que regresaron al pueblo para conocernos: Orosía, Tiburcio, el maestro del pueblo, el cartero… ¡qué personajes! Lo peor de todo fue cuando llegó la inspectora de Educación y Ciencia y entró en la clase: ¡qué miedo!

Por la tarde sesión de inglés en forma de yincana. Fue una “¿emocionante?” inmersión lingüística. Luego juegos, competiciones y vuelta a nuestro proyecto.

Y tras la cena nos perdimos por el espacio. Vimos una, dos tres, cuatro, cinco… mil estrellas. La verdad es que es una zona muy limpia para disfrutar de ellas.

Y aquí, ya en la Tierra, nos dedicamos a ultimar los detalles de la estación meteorológica para la detección de contaminantes atmosféricos.

Categorías: El diario

1 comentario

Olga · 25 septiembre, 2019 a las 10:24 am

Gracias por estos proyectos donde l@s chic@s disfrutran y aprenden cosas nuevas, donde además colaboran para restaurar y mantener algo que se creía perdido. Muy bonito proyecto en el que están viviendo con una experiencia inolvidable que les dejará grandes recuerdos y nuevos amig@s. Y gracias por la labor de informar y publicar imágenes a diario para que las familias podamos ver lo que están haciendo y disfrutando.

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