Tercer día: 25 de septiembre de 2019

En la primera parte de la mañana… a los tajos: tajo vecinal. Empezaron cargando el mantillo en carretillas: “ay ho, ay ho, al campo a trabajar, larí, larán, larí, larán, ay ho, ay ho”.

Increíble que aprendieran a diferenciar una hoja de puerro de la de una cebolla: este grupo es una esponja aprendiendo. Ahora ya pueden preguntarles por qué la albahaca se planta cerca de los tomates.

¡Dos cerdos comiendo nuestras sobras…! Así es. Y atendiendo a las explicaciones que se daban sobre su alimentación… Logan. ¡No, no, no es Lobezno, el de Marvel, el del cine…! Es uno de los perros que vigilan nuestras casas. ¿Qué interés tendría Logan en esas explicaciones? ¿Las entendería? Lo mejor: su escondite secreto.

Otro de los animales que atendía explicaciones, en este caso, sobre el mantillo era Bentor. ¿Que quién es Bentor? No es que haya por Búbal un mencey: es el nombre que dieron a una diminuta rana. ¡Divina naturaleza!

¡Eh! Pero esto qué es. Ahora son las ovejas las que se acercan a las explicaciones sobre el mantillo. “beee, beee, beee”. ¿Qué querrán decir? Como fueron buenas alumnas las dimos de comer.

Tanto hablar del mantillo… ¿Y qué es el mantillo?: entre lombrices ande el juego. ¿Y qué bueno es el humus de lombriz para la naturaleza? Su elevada carga de bacterias y hongos, regeneran nuestros prados, bosques…

Finalmente, vimos los conejos del matadero. No sé si me entienden… Aquí terminamos esta primera parte.

En los Talleres de la Naturaleza de la segunda parte de mañana, Lucía, Evelin y Claudia estuvieron en la “Interpretación del paisaje”, donde pudieron realizar lecturas del paisaje de Búbal; Gabriel, Alicia, Natalia y Ginés, en el de “Observación”, en el que utilizaron diferentes métodos de aproximación y observación del medio natural; Iru, Inad, Orestes y Conrado, en el de “Confianza a ciegas”, donde demostraron su capacidad de observación, percepción… del medio natural, empleando los diferentes sentidos; Ana, César, Pedro y Enrique, en el de “Transformación”, donde conocieron plantas aromáticas y confeccionaron cremas, mascarillas faciales y diversos ungüentos (su cacao limón para los labios… espectacular); Noelia, Julia, Adrián y Patricia, en el de “Los ríos: investigando la calidad de sus aguas”, en el que analizaron la calidad del agua del río de Búbal; y, finalmente, Yelitza, Muhammed y Lucciano, en el de Relajación en la naturaleza”…: lo necesitaban.

La tarde empezó un tanto belicosa: “Guerra de tribus”. Un brujo, lanceros, espadachines y perros se dedicaron a matarse, en una variante del tradicional “juego de pillar”. La partida de prueba duró casi “cuarenta y cinco minutos”. Si todas las pruebas de un juego duraran siempre tanto…

Después de la cena, cuentacuentos, leyendas… No sabemos si nos aguantará tanto el corazón.


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